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La clave para ser feliz: no complacer a todos

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Los seres humanos somos bio-psico-sociales, esto es que además de cumplir con nuestras necesidades físicas, psicológicas y emocionales, tenemos también la necesidad de relacionarnos socialmente. Las relaciones están determinadas por todos esos factores, pues de acuerdo al tipo de relación de la que estemos hablando, se involucran o no todos los elementos que componen nuestra condición humana.

Las relaciones con los otros determinan de manera importante nuestra propia felicidad y la capacidad para desarrollarnos emocionalmente.

Es decir que, solemos poner en otros la clave de nuestra felicidad. Esto tiene consecuencias diversas en nosotros, porque nos lleva a tener una escala de valoración de nuestras emociones que puede ser muy diversa y compleja y que además puede estar fuera de nuestro control.

¿Es el amor esclavizante?

Hay personas que asumen su relación con alguien, puede ser una pareja, un hijo, los padres, etc., como algo que se convierte en un tipo de esclavitud, porque solamente se centran en el servicio a los otros, olvidando su propia valía.

Hace tiempo conocí a una persona, su nombre digamos que es Manuela. Ella había decido vivir su vida al servicio de las personas que la rodeaban. Especialmente, dedicada a quien era su pareja desde hacía algunos años. Esa relación que algunos veían como una amor abnegado, al que Manuela dedicaba tiempo casi exclusivo. Su esposo no hacía nada por ella, salvo garantizarle la estabilidad económica para que ella pudiera satisfacer sus necesidades comprando, que era su otra forma de “sentirse” bien.

¿Realmente era feliz? Pues la verdad es que no. Cuando se establece una relación, las cosas deben ser equitativas. Cuando la balanza se inclina hacia un solo lado, termina por afectando la salud emocional y psicológica de la persona y realmente se vive un artificio de felicidad.

Está bien tener una actitud de servicio hacia los otros, siempre y cuando eso tenga sus límites. Hay personas que terminan tan enfocadas en servir a otros, que se desdibujan a ellas mismas. Se colocan de último en la fila de sus propias prioridades, causando a largo plazo insatisfacciones muy grandes, llevando incluso a estados depresivos e incluso otros estados mayores de trastornos psicoemocionales.

Una vez que empiezas a establecer esas dinámicas en tus relaciones, entonces se termina dando por hecho que debe ser así y las demás personas con las que se establecen relaciones de servicio unidireccional, comenzarán solo a esperar que tú seas quien los atienda, convirtiéndote entonces en una especie de esclavo.

Sabotear tu propia felicidad

Una relación en la que se involucren sentimientos de afectos o enamoramiento, puede terminar de mala manera o causando más desdicha que felicidad, si te olvidas que para poder ser feliz con alguien, debes ser feliz contigo mismo. El mecanismo de intercambio en una relación, en la que decides adoptar una posición de servicio, puede ser nocivo sino tiene una retroalimentación y un descargo de esa condición.

Incluso, puede ser que la otra persona termine desencantado de una relación de ese tipo o aproveche esa “disposición” para sacarle provecho a su favor. Lo cierto es que un acto poco amoroso ver que uno de los miembros de una relación se dedica a servir y tratarle como un sirviente personal.

Ese esquema, usado por cierto en la tradición de sociedades patriarcales, tiende a ser mayoritariamente en perjuicio de las mujeres, que son exigidas como las servidoras del marido, gracias a erradas interpretaciones de dogmas religiosos.

¿Qué diría la gente?

Un poema de la argentina Alfonsina Storni, musicalizado por la cantautora chilena Isabel Parra, es un buen ejemplo a seguir en la que cuestiona qué diría la gente si un día cambia totalmente su aspecto, diciendo que al final lo que harían le da “un poco de risa”. Es decir, vivir la vida en función de lo que tú sientes es lo que te puede acercar a ser feliz.

La verdad que la primera recomendación que puedo hacerte para ser feliz, es dejar de pensar en lo que las personas piensen de ti. El valor de la autoestima es muy importante. Una cosa sí hay que aclarar, es que no está mal querer buena impresión en los demás, lo que está mal es aceptar a hacer las cosas solo porque que a otro le satisface.

Aprende a decir no

Parece mentira, pero a muchas personas les cuesta decir “no” en algunas ocasiones. Incluso, cuando no se encuentran en condiciones físicas o mentales de acuerdo con aquello que se le está pidiendo. Eso sucede cuando se vive en función de satisfacer a los demás y no se hace algo por placer propio. Así que comienza por decir “no” a las cosas que no te brinden satisfacción a ti.

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